Los vídeos corporativos son, sin lugar a dudas, uno de los mejores escaparates para nuestra empresa. Es bien sabido que el contenido visual es el rey de internet, con más de un 78% del total de contenidos subidos, y que por segundo, se sube más de una hora de vídeo a YouTube. Es fácil de compartir, de ver, genera interés, y hasta compite cada vez más con la televisión en sus horarios.
Al querer dar a conocer nuestra empresa intentamos mostrar lo mejor de nosotros mismos, pero a veces las prisas y querer agradar por encima de todo nos pueden llevar a cometer errores. Aquí unas cuantas ideas para no convertir nuestro proyecto de obra maestra en un completo desastre:

 

1.  Nada de chapuzas

Si no tenemos conocimientos medianamente técnicos sobre el mundo audiovisual, mejor que deleguemos esta tarea en profesionales. Grabar con una cámara digital compacta prestada por algún conocido no es la mejor opción.

 

2. Guionizar y planificar

Quedar a la aventura para grabar nuestro lugar de trabajo no se contempla como posibilidad de vídeo corporativo. El vídeo debe estar perfectamente guionizado, sabiendo de antemano qué queremos transmitir, cómo y dónde lo vamos a rodar, y qué costes podría llegar a acarrearnos. Si lo tuyo es la improvisación, mejor dedícate a grabar ‘daily vlogs’.

 

3. No te obceques con salir en cámara

Si algo hemos aprendido de los publirreportajes de finales de los 90 hasta ahora, es que la aparición de un experto o de un encargado humaniza y dota al vídeo de una mayor credibilidad. Pero la pantalla es caprichosa, y no todo el mundo ha nacido con ese don de hablar frente a una cámara. Así que por favor, si no eres uno de esos bendecidos, no lo hagas.

 

4. El tamaño importa

Y podemos dar fe de ello. Para que un vídeo sea atractivo visualmente, además de las técnicas empleadas en su rodaje, también tenemos que tener en cuenta su duración. A no ser que mostremos el contenido más apasionante, digno de emocionar a Spielberg, no deberíamos sobrepasarnos con el metraje.

Entre dos y cinco minutos serán suficientes para mostrar la esencia de nuestra empresa, sin caer en tomas eternas, planos repetidos hasta la saciedad, y musiquitas que podrían revivir al mismísimo Sauron (¿spoiler de El Señor de los Anillos?).

 

5. Dinamismo
Este va enlazado con el anterior punto. Si hay algo que hace al contenido en vídeo atractivo, es que sea dinámico, que se adapte a los golpes de la música o de las voces en off. Un vídeo con ritmo y enérgico puede dotar a la idea principal de un gran apoyo estético que nunca pasará desapercibido por el consumidor.